POR LA BOCA

Suena el despertador, son las seis y media de la mañana. Hoy es un día como el de ayer y, probablemente, igual que el de mañana. Sonia, una adolescente enferma de anorexi, comienza otra jornada con la enfermedad, un mal que a todos nos suena de lejos, pero del que, seguramente, sabemos muy poco. Sonia es una adolescente más que se bate en un duelo diario por la boca.

 

El teatro, aunque no tenga la velocidad de las noticias -ni deba tenerla-, termina por convertirse en reflejo de la sociedad que lo rodea. Así el teatro dirigido a público adolescente, en forma y fondo, empieza a encontrar su sitio, y desde él apunta a aquellos temas que afectan directamente a unos individuos que habitan en una horquilla de edades comprendida entre los 12 y los 18 años. Pero más allá, estas historias apelan a todo espectador sea cual fuere su edad, todos estos relatos están preñados de un tema que nos atañe como colectivo: el futuro de nuestra comunidad. El tabú que trataba infructuosamente de preservar una idea simplona de lo que debería ser la niñez comienza por fortuna a derrumbarse. De este modo, en la escena podemos empezar a hablar de acoso escolar, suicidio, fracaso vital… asuntos que parecían adormilados en la narrativa adolescente, no así en su realidad.

 

Sin embargo, y a pesar de esta notable apertura, hay un tema que, por evidente, quizá pase algo más desapercibido y es aquel que tiene que ver con la alimentación. Sí, la alimentación en el periodo que antes mencionaba es fruto de no pocas dificultades y en sus estadios más virulentos puede acarrear incluso la muerte. En un plano inmediato encontramos los malos hábitos alimenticios, que en un futuro atacarán la salud de quien los pone en práctica, pero un paso más allá hallamos los trastornos alimenticios, enfermedades como la anorexia y bulimia, que afectan, si sumamos sus manifestaciones más leves, hasta a un 16% de los adolescentes de nuestro país, mujeres en su amplísima mayoría. Una cifra ciertamente escandalosa y sobre la que parece descansar un grueso manto de silencio. La dimensión del problema es evidente, y ocurre, en mayor o menor medida, al menos a una de cada diez chicas adolescentes. El que incida en mujeres no es gratuito, estas jóvenes se ven impelidas a actuar así por unos cánones de supuesta belleza que las constriñen y obligan a modificar su conducta. Si la sociedad es machista, la adolescencia no lo es menos. No es mi labor ni como dramaturgo ni como director el adoctrinar a nadie, pero sí creo que, desde la escena, se puede arrojar luz sobre unos temas que, a raíz de la reflexión a la que se invitara a cada espectador, terminaría quizá por colaborar en la reducción de aquellos escalofriantes números.

 

Por la boca se dicen palabras que pueden dañar, por la boca se pronuncian mensajes que pueden ayudar a curar, por la boca se ingieren alimentos, por la boca se vomitan, por la boca se insulta, por la boca muere el pez y puede que las personas. Por la boca, en esta nueva producción de Ventrículo Veloz, diremos nuestro mensaje alto y claro. 

 


IMÁGENES

REPARTO

equipo artístico y técnico

Autor y director: Jose Padilla
Diseño sonido: Sandra Vicente

Diseño Iluminación: Juanjo Llorens

Diseño gráfico: Verónica Pérez
Fotografía y vídeo: María Blanco Brotons y Mateo Liébana

Dossier actividades: María Casas

Equipo técnico: La Cía de la Luz
Producción: Ventrículo Veloz

 


cartel



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